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Agustín y las bicicletas

Miércoles, 12 de Diciembre del 2007, por Arkaninger Feizas
¿Sabes por qué no te puedes reir cuando ves a Agustín en una bici? Porque puede ser la tuya.

Frase original de Itziar, rescatada de mi anterior blog.

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Un día por Londres

Miércoles, 5 de Diciembre del 2007, por Arkaninger Feizas

Estos últimos días he estado moviéndome bastante de aquí p’allá. Entre el pasado fin de semana, que estuvimos unos colegas entre Albons y L’Escala [catalán] en casa de mi compañera de piso, y el anterior, que estuvo en Barcelona mi madre haciéndome una visita (y trayéndome comida casera, un gesto que nunca olvidaré…), y estuvimos dando vueltas por Las Ramblas, Ciutat Vella, y viendo Casa Milà y Casa Batlló (que se merece un post aparte), de Gaudí… el miércoles me escapé a Londres.

Londres es una ciudad que nunca me había llamado especialmente la atención, y sin embargo cuando mi compañera de piso me dijo que actuaba allí su grupo favorito, y que el vuelo costaba 20 euros ida y vuelta, le dije que nos íbamos para allá del tirón. Nosotros poníamos el dinero, y Ryanair los aviones.

Amanecer aéreo

El problema era que el concierto era el miércoles, y yo el viernes tenía un examen, así que la cosa iba a ser rapidita (lo que viene siendo un aquí te pillo, aquí te mato asexual. El martes por la noche fuimos cap a Flaçà (Girona) y de allí a Albons, donde apenas durmimos una hora, y a las 4.45 nos fuimos hacia el aeropuerto de Girona, para aterrizar en el aeropuerto de Stansted a las 7.30, y llegar a Londres capital a las 9.00.

Londres es una ciudad impresionante, muy guapa. Es muy capitalina, casi más exagerado que Madrid, con banderas del Reino Unido por todos lados, montones de edificios gubernamentales…

Íbamos a estar en Londres solo unas cuantas horas, así que había que ir a carajo sacao. Primero la Torre de Londres y el Puente de la Torre, y de ahí a la catedral, que debido a las prisas (y al hambre) de mi querida compañera de piso, solo pudimos ver por fuera.

Catedral de Londres

Después estuvimos un rato paseando por la ciudad sin fijarnos muy bien por dónde, nos metimos en un kebab “baratito” a comprar algo de comer, y como hacía más frío que alicatando iglúes, nos lo comimos en una estación de metro, que si no es de lo mejor de la ciudad, es porque la ciudad es la polla. No sé si suele sufrir averías frecuentemente, pero aparte de que pasaba prácticamente cada minuto, los trenes del metro de Londres son más que cómodos.

Hay poco que contar de Londres que no se sepa por casi todos, aunque uno de los mitos se me derrumbó al verlo (por fuera, claro), aunque un amigo que vive allí ya me había avisado: Buckingham Palace no impresiona. El mito que no se derrumbó fue el de ser una ciudad cara. 2 libras el billete sencillo de metro. Montones de taxis en cualquier calle del centro de la ciudad (Westminster fue la zona que más visitamos), aunque muy variaditos: de colores, con burbujas, con fotos del Taj Mahal, café… el típico taxi-cab ha cambiado por fuera, y apenas los hay completamente negros, pero siguen siendo casi todos del mismo modelo.

Y paseando de un sitio a otro, estuvimos visitando Leicester Square, Picadilly Circus, Trafalgar Square, Covent Garden Market… cada lugar muy diferente y todos muy guapos, sí, pero si hay un sitio que por sí solo merezca una visita a la ciudad, es el Big Ben.

Big Ben

El Big Ben es la polla. Y no por su tamaño, por sus campanadas, por lo cuidado que está o por su entorno; más bien es por todo a la vez. En cierta manera, el conjunto del Big Ben, el Parlamento y el Támesis me recordaba a la Giralda, la Catedral y el Guadalquivir, en Sevilla, y me resultó muy curioso, porque nunca he visto esa imagen realmente (el Arenal tapa la Catedral desde la otra orilla del río).

Me tiré alrededor de una hora simplemente observando el Big Ben y el Parlamento, cruzando el puente varias veces para verlo desde cerca y desde lejos, desde la izquierda y desde la derecha, desde fuera y desde fuera (no me quiero ni imaginar cuánto valdría la visita… la visita a la Torre de Londres eran 24 euros).

Total, que desde luego no me arrepiento ni a pesar del resfriado con el que volví de premio. Y además pude ayudar a Robí a cumplir el sueño de su vida (ya he hecho mi buena acción), ver en directo a su grupo favorito.

Manu y Robí frente a la Torre de Londres

Para volver, autobús hacia el aeropuerto a las 3.00 y avión a las 8.00 (hora local), así que aproveché y me eché unas cuantas siestecitas, entre noche y mañana, en la parada del autobús, en el autobús, en el aeropuerto, en el avión, en el tren para Barcelona, en el metro hacia la universidad… en clase de catalán…

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Vuelta a casa

Miércoles, 8 de Agosto del 2007, por Arkaninger Feizas

Al fin llegué de nuevo a casa después de tres semanas fuera, bastante moviditas las tres, aprendiendo bastantes cosas y desparramando muchas otras.

En Caparica estuvo bastante currado, conocí a un montón de gente de puta madre y fue una lástima tener que volverme antes que los demás, pero aunque estuviera menos tiempo mereció mucho la pena. Aprendiendo un poco de cabullería, montando un mochilero de primerísima calidad, e incluso aprendiendo a hacer un perrito con un globo.

En Canarias, entre fiesta y fiesta, aprendí lo que son 40.5 grados a las doce y media de la noche (también llamado siroco), lo que significa mover un dedo si no quieres vivir entre mierda, y lo que es un auténtico paraíso de mujeres. ¡Vivan los bikinis con tanga!

Ahora lo que me queda son tres semanitas en la playa, pero estudiando como un mamón, y el 29 de agosto subo por fin a Barcelona, a ver qué me depara la vida.

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Te casaste, la cagaste!!!

Martes, 26 de Junio del 2007, por Arkaninger Feizas

El sábado fue la boda de mi hermana y mi cuñao. Todo salió a pedir de boca, desde la salida de la novia de casa en coche de caballos (su media horita tarde, con dos cojones, y el novio en la iglesia temblando más que la compresa de una coja) hasta la victoria del Sevilla en la Copa del Rey.

La verdad es que fue todo bastante bien, no hubo inconvenientes reseñables (excepto que yo llegué más tarde aún que la novia, y que le perdí sus gafas de sol), había muchas mujeres bonitas, familia, amigos, fiesta, alcohol, baile, más alcohol, más mujeres bonitas, más fiesta…

En septiembre la próxima boda, menos mal que ahí no tengo que ir vestido de pingüino, porque para llamarse así, vaya el calor que da…

Lo único que se echó en falta fue la canción de los K.O., “Te casaste, la cagaste”:

Qué bonito era
cuando estábamos de novios.
Qué bonito era
ir contigo a pasear.
Lo buena que estabas,
lo simpática que eras.
Y las ganas que tenías
siempre de f… follar.

Qué bonito cuando
fuí a pedir tu mano.
No tenía ni guarra de
dónde me iba a meter.
Yo ya me lo olía
cuando en la noche de bodas
la cabeza
YA TE EMPEZÓ A DOLER.

TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGUÉ.

Ay qué ricas
comiditas que me hacías.
Ay que guapa eras
cuando te conocí.
Ese lunarcito
que tenías en la cara
ha criado pelos
AY COMO PINCHA EL CABRÓN.

Si te compro flores
piensas que ya he hecho algo malo,
lo peor de todo
ES QUE TIENES RAZÓN.
Ya no me la veo
ni siquiera cuando meo.
He engordado mucho
CASI TANTO COMO TÚ.

TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGUÉ.

Porque te quería
siempre soporte a tu madre,
que como un cretino
ella siempre me miró.
Yo solía emborracharme
con tu padre,
que estaba
MAS HASTA LOS HUEVOS QUE YO.

TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGASTE.
TE CASASTE, LA CAGUÉ.

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Las despedidas no siempre son amargas

Domingo, 3 de Junio del 2007, por Arkaninger Feizas

Ayer celebramos la despedida de soltero de mi cuñao, que dentro de poco se convertirá oficialmente en mi familia.

Se inició la jornada con unas carreras de karts, donde el Teniente Anaya me metió dos ostias por detrás que no me hicieron cogerle mucho cariño precisamente; claro cabrón, como para meterse contigo, que luego coges el EuroFighter y a ver quién te dice algo…

De izquierda a derecha: Manu, Jesús, Javi y el Teniente Anaya

La segunda fase fue restaurante brasileño, donde nos pusimos, literalmente, hasta el culo de comer; y venga a pasar carne, y tres viajes que me di al buffet libre, y más carne… y para terminar, caipirinha para todos para preparar la visita a las guarras.

Siguiente parada: American Show [enlace para mayores de 18 años, o menores salidorros bajo su responsabilidad] (la rubia de la web no estaba, lástima). Al fin y al cabo es como cualquier discoteca, pero cobrándote 15 euros a la entrada y con putas dentro. Pues eso, como cualquier otra discoteca. Varios reservados para strepteases privados y una barra vertical para que las pilinguis bailasen; tendrían arriba las habitaciones, pero por suerte para nuestra dignidad y nuestros bolsillos (y para desgracia de nuestras entrepiernas, todo sea dicho), no visitamos.

Me resultó curioso que, al contrario de lo esperado, la clientela que se veía por allí era raro que superara los 40 años. Creo que solo vi a un tío que pudiera tenerlos cumplidos. La media (excluyéndonos a nosotros nueve) debía estar cerca de los 30. Pero tampoco me hagais mucho caso, después de haber pagado 15 pavos para entrar allí, no me dediqué precisamente a mirar a los tíos. Y respecto a las putas, igual había algunas diosas que podían haber hecho lo que quisieran con nosotros (si nuestra dignidad y nuestros bolsillos nos lo hubieran permitido) que había auténticos cayucos malayos que tenían debajo del cuello ubres en vez de tetas. Aunque me alegro de poder decir que el Black Label no fue lo mejor del local, lo cual significa bastante.

Fui consciente de la triste y dura realidad cuando mi concuñao Fernando se acercó y me dijo, textualmente: cuñao, no se nos acercan ni las putas. Busqué una cuchilla para cortarme las venas. Como no la encontré, nos fuimos a la última fase de la despedida, Alfonso (no es un tío que nos diera lo que nosotros no supimos darle a las guarras, es una discoteca de Sevilla).

Entramos allí los nueve maromos buscando de nuevo el mundo real, ese en el que si te quedas mirándole fijamente las tetas a una tía, no solo ella no te sonríe sino que de la ostia que te da te chocas contra el cielo.

A las cuatro de la mañana, a dormirla, y aunque no recuerdo si pasó algo entre nosotros, esta mañana me he despertado con Nana a mi lado, una fémina muy bonita y muy muy cariñosa.

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Crónica de un fin de semana en Granada

Jueves, 10 de Mayo del 2007, por Arkaninger Feizas

Este pasado fin de semana nos fuimos tres colegas a Granada a desfasarlo y a gastarnos lo mínimo posible.

Quedamos el sábado a las 15.30 en la puerta de la facultad, y como siempre, yo llegué media hora tarde, así que esta gente ya habían comprado el material: una botellita de Barceló Añejo, a la que acompañaría la botella de Sambuca que me traje de Italia y que tan bien estoy administrando (demasiado bien tal vez). Barceló Añejo 70 cl + Coca Cola 2 litros = 13 euros, entre tres personas, unos 4.50 euros cada uno.

Con la botella de ron, la de sambuca, y un disco de rock en el coche, cogimos la A-92 para meternos entre pecho y espalda dos horas y media de carretera con destino en Alfacar, donde nos esperaba mi querida primita para hacernos un recibimiento digno de nuestra hombría: cargar un mueble y un colchón hasta un segundo piso sin ascensor.

Como no sabíamos a qué hora empezaba el concierto (en la entrada solo ponía que la apertura de puertas era a las 20.00) y teníamos que llegar hasta el otro pueblo, buscar el Auditorio y vender la entrada que nos sobraba, pensamos salir a las 19.30 de Alfacar, pero nos liamos a charlar (y a comer pizzas caseras, que con primas así no quiero novias) y hasta las 21.00 no salimos de casa. Al coche, a buscar Atarfe, el pueblo de los badenes. En cualquier calle de ese pueblo hay, más o menos a cada diez metros, un badén. Menos mal que el coche era más o menos nuevo y la suspensión estaba bien. Después de estar 25 minutos dando vueltas por un pueblo de menos de 50 km2, conseguimos llegar al Auditorio, vendimos la entrada a unos fumetas que estaban en la cola y nos fuimos p’adentro. Por cierto que a pesar de haber salido una hora y media después de lo previsto, el concierto aún no había empezado. En este otro post escribí la crónica del concierto.
Por cierto, que esto no lo escribí en la crónica del concierto, gané 10 euros allí. 4 euros y medio es mucho dinero para un litro de tinto, y debe ser que el tío de la barra me vio la cara de indignación, que no solo no me cogió el billete de 10 le di, sino que además me dio la vuelta. Cuando me di cuenta tenía los mismos 10 euros en la mano, más otros 5 y medio, más un litro de tinto que me supo a gloria.

Terminó el concierto en torno a las 0.30, fuimos a por el coche y nos encontramos con una pareja que nos pidieron llevarlos a Granada. A nosotros nos vino de puta madre, porque así nos fueron guiando por el camino y además nos recomendaron algunos sitios por los que salir luego. Aparcamos al lado de la zona del botellón y hacia allá que nos fuimos.

De izquierda a derecha: Ramiro y Jacinto

Allí estuvimos charlando con un par de mujeres que mis amigos decían que eran travelos y que además eran un poquito tontas, las cosas como son. Pero estaban buenas y yo sigo pensando que no tenían tres piernas.

Cuando estas dos fueron a cambiarle el agua al canario (o a la almeja, eso ya nunca lo sabremos), aprovechamos y nos fuimos. No me dejaron mangarles la botella que les estábamos guardando, pero bueno, no sé como unas tías que pasaron por al lado nuestro nos dieron lo que les quedaba de Brugal, que no sería mucho, pa una copa o así, así que tampoco hizo falta rapiñear más.

La pareja del coche nos había recomendado una discoteca llamada Vogue, así que tras guardar los restos del botellón en el coche, fuimos buscándola, preguntándole a la gente por el camino, y llegamos hasta una placita donde había una gente bebiendo cerveza tranquilamente en un banquito, les preguntamos, nos pusimos a charlar con ellos, y llegó la policía, así que nos tuvimos que ir y nos fuimos con ellos. Principalmente estábamos hablando con un chaval que fue de lo más grande de la noche, Iñaki. Creo que dijo que era del Puerto de Santa María, no sé.

De izquierda a derecha: Iñaki, Ramiro y Manu

Al final terminamos entrando en una discoteca llamada Sugarpop, que creo que no le recomiendo a nadie. Digo creo porque no la recuerdo bien. Costaba 5 euros entrar por persona, con derecho a una copa o a dos cervezas. Iñaki habló con el portero y entramos los cuatro pagando solo dos entradas, a cerveza por barba, y no se le ocurre otra a este hombre, una vez había hablado con el portero, que saltarse el cordón que separa la entrada de la salida. Bronca del portero, y nos lo llevamos dentro corriendo. 10 euros entre cuatro personas, 2.50 euros cada uno.

En el Sugarpop apenas estuvimos media horilla, Iñaki nos dijo que unos colegas suyos estaban haciendo una fiesta en una casa y que si queríamos ir. Respuesta obvia. A las 6.30 de la mañana estábamos cantando Extremoduro a grito pelao por las calles de Granada. Al llegar a la casa, fiesta lo que se dice fiesta no había…. serían seis personas sentadas alrededor de una mesa bebiendo cerveza y escuchando música. Nada más llegar, nuestro guía turístico cogió un somier de muelles que había apoyado en una pared y se durmió en él, sin colchón, a las bravas. Así que nos quedamos por allí media horita más y nos fuimos, aunque cuando nos íbamos a ir llegó a la casa una rubia que nos dijo que nos quedáramos, pero la cara de su novio, color café solo, metro noventa, y más espaldas que el armario de mi cuarto decía lo contrario; así que a por el coche, camino a Atarfe, dejamos a Jacinto sobando y Ramiro y yo nos fuimos a desayunar una tostadita que supo a gloria.

A sobar hasta las 15.30, fuimos a jamar hasta hartarnos en un bar del pueblo, 8 euros cada uno, y cogimos el coche de vuelta a casa. Un total de 45 euros de gasolina en el viaje, 15 euros cada uno.

Gasto total del fin de semana: 30 euros por persona, 25 para mí gracias al amigo de la barra del concierto (la entrada eran 22 euros, pero la compramos hace más de un mes, así que no cuenta).

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