En esta época siempre se escucha lo mismo. Que si la Navidad ha perdido todo su sentido, que si esto ya solo es una excusa para el consumismo fomentada por El Corte Inglés, que si es cuando más hipocresía se ve por la calle… Mariconadas.
El sentido originario de la Navidad era reunir a la gente, amigos y familias en una fecha común, por eso se puso la festividad el 25 de diciembre y no en primavera, cuando se sabe que realmente nació Jesús, y eso se sigue realizando en la mayoría de los casos. Al menos en el mío, que llevaba varios meses sin ver a la familia, desde septiembre que nos juntamos un día. Y claro, como en mi familia encima no estamos locos… escribiendo villancicos a saco metiéndonos con todo el mundo… lo que viene siendo el amor, vamos. Al menos yo, este año, tenía ganas de que llegase la Navidad para reunirme con mi familia.
¿Consumismo fomentado por El Corte Inglés? Consumismo fomentado por la sociedad. El Corte Inglés no es gilipollas y se apunta a todo lo que puede, pero la tradición de regalar cosas existía desde antes de 1934. De hecho, el origen de esta tradición está en San Nicolás (Sankt Nikolaus, de donde viene “Santa Claus”), obispo católico del siglo IV. Las grandes superficies solo se apuntan al carro, como dice Agu.
Y respecto a la hipocresía, quizá sea esta una de las excepciones, uno de los casos en que se le puede sacar algo bueno a la hipocresía. Algunos hablan de que la gente da más limosna en esta época del año que en otras… coño, pues mejor, ¿no? podrían dar la misma que siempre o incluso menos, que los langostinos están muy caros y hay prioridades. Otros hablan de poner buena cara delante de la familia cuando en realidad no se pueden ni ver… conozco muchos casos así, y suele existir un factor común: los abuelos sí que son realmente felices de volver a ver a toda su familia junta.
Podría seguir y no parar, pero me apetece parar y no seguir.
El caso es que la Navidad que se vive hoy en día en los países de mayoría cristiana dista muchísimo de tener algo que ver con el cristianismo. Solamente significa algo para quienes tienen presente su fe todo el año. Este año yo estoy en Barcelona y mi hermana se ha ido a vivir con mi cuñao, por lo que en casa solo están mis padres. Este año no ha habido ni belén ni árbol, pero sin embargo he visto a mis padres encender una vela junto a una imagen del Niño Jesús en Nochebuena. Esa es la Navidad cristiana. Sin florituras, sin alardeos por ver quién tiene el árbol más alto o la casa más iluminada.
En el lado opuesto a la opulencia están los que odian la Navidad, aquellos a los que les da asco esa hipocresía, esa pérdida del espíritu originario y ese consumismo. Dicen que la Navidad solo es una excusa para todo esto. Pero quizá sin esa excusa yo no habría visto a mi familia hasta dentro de otros cuatro meses.