Posts de Junio del 2008

Aspiraciones

Viernes, 27 de Junio del 2008, por Arkaninger Feizas

Pues al final va a resultar que esto de tener un blog sirve para algo… para subirle el ego a uno, claro.

Y como los que tenemos un blog, cuando tenemos el ego bajo escribimos para que nos suba, y cuando lo tenemos alto escribimos para que se nos suba, escribo.

Resulta que este blog lo lee bastante más gente de la que suele comentar (picarones…) o eso dicen al menos, y hubo alguien que una vez lo leyó y me hizo un regalo: una poesía. Creo que fue por eso por lo que le puse ese nombre al blog, para que llegase alguien y escribiese un poema sobre él.

Y el caso es que un día me mandó una recopilación de poemas suyos, que se llama Sentidos in versos, pidiéndome opinión, como si yo entiendese de poesía. Y yo se la di. Como si yo entiendiese de poesía.

Al final de mi mensaje, le escribía: “¿A qué más puede aspirar un hombre en esta vida?”, y él me lo ha dicho. Que de una pregunta tan simple salga un correo tan guapo es algo que me sigue sorprendiendo.

- A aprender esperanto.
Hace años empecé, pero lo dejé tras varias semanas. Está en mi wishlist y se lo comenté a mis padres hace tiempo.

- A publicar un libro (sacar sólo 10 copiar y regalarlos)
Estamos en ello ;-)

- A aplaudir en un concierto de Sabina o Dylan.
Y no es por falta de ganas, es por falta de dinero. Además, en el concierto de Dylan ahora en Mérida le telonea Albertucho. ¿Qué más se puede pedir? Dinero para una entrada. Respecto a Sabina, lo mismo. Cuando me pueda permitir 30 ó 35 euros en un concierto, dalo por hecho.

- A decirle a una mujer, cuando te deje:”pero sigo siendo el rey” (J.Alfredo Jiménez).
Apuntado.

- A escribir en la pared de delante de la casa de tu enemigo “me cago en tus putos muertos”.
Apuntado. Precondición: tener enemigos.

- A explicarle a un niño que dios no existe y a otro niño que dios sí existe.
Joder, qué buena. Y si se conocen, mejor. Apuntadísimo.

- A escribir un poema y que luego te digan que se quitan el sombrero por ti.
Iba a decir que eso no depende de mí, pero joder que si depende… Si todavía no me lo ha dicho nadie, por mis santos cojones que me lo van a terminar diciendo.

- A estar un día sin dormir y un día entero durmiendo.
Hecho y hecho. 24 horas seguidas sin dormir sí. 24 horas seguidas durmiendo no, pero acostarme antes de amanecer y despertarme después de anochecher sí.

- A bañarte en invierno en una playa vacía.
Hecho.

- A ver El Padrino, Una noche en la Ópera, Cadena Perpetua.
Hecho El Padrino y Cadena Perpetua. Apuntado Una noche en la Ópera. ¿Un día en las carreras no cuenta?

- A mandarle un correo infectado con un virus a un profesor.
Apuntado.

- A soplar por una armónica.
¿Y hacerla sonar bien? Apuntado.

- A darte la vuelta para mirarle el culo a tu vecina.
Hecho. Más veces de las que ella se imagina. Marta, me sigues encantando.

- A decirle a una desconocida si esa noche duerme sola.
Apuntado, aunque seguro que lo he hecho más de una vez, me lo apunto para hacerlo sobrio.

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Un año comiendo espaguetis

Martes, 17 de Junio del 2008, por Arkaninger Feizas

“Yo soy un cantaor de la escuela de la vida. Nunca he sido de embeberme en el flamenco de otros. Es en la vida donde yo más me he sumergido”, dice. Y ya se sabe, a veces la vida duele. Duele hasta el punto de las lágrimas.

- El llanto es importante, ¿no? ¿De dónde manan tantas lágrimas de Diego el Cigala?
- Pues de la vida, que muchas veces no te sonríe. Ahora me va muy bien, pero también lo hemos pasado muy mal, mi compañera y yo, hasta llegar aquí. Hubo un momento en el que dije: “No canto para bailar nunca más”. Y lo hice. Me tiré un año comiendo espaguetis. A partir de ahí, todo fue muy jodido.

-¿Y de la noche, se aprende de eso?
- De la noche también he aprendido. Todo el mundo es maravilloso de noche. A las dos o a las tres, la gente se da besos hasta con los frigoríficos. Luego ya es distinto. Pero sí, aprender es importante. Yo siempre he dicho que el artista nace y con el tiempo se hace. De todas esas fatigas he sacado aprendizaje; la escuela de la vida, que puede ser tan cruel, de tanto tienes, tanto vales. Sobre todo en lo musical, quien lo tiene, lo tiene… Y ese sacará la moneda. Y yo siempre he confiado en que tenia esa moneda. Por mucho que a veces fuera el único.

Diego El Cigala

Texto extraido del número 1.654 de la revista ElPaísSemanal.

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La cara de la felicidad

Jueves, 12 de Junio del 2008, por Arkaninger Feizas

La del Maestro Rafael Alberti, en el minuto 4:44 de este video, cantando A galopar con Paco Ibáñez en Madrid, en mayo del 91.

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Leyenda de la calle Hombre de Piedra

Miércoles, 4 de Junio del 2008, por Arkaninger Feizas

Siguiendo con la colección de Leyendas Sevillanas (que de momento llevaba la leyenda de la bella Susona, la tradición del Cristo de las Mieles y la leyenda de la calle Sierpes), hoy le toca el turno a la leyenda de la calle Hombre de Piedra.

En el barrio de San Lorenzo, y pasando desde la calle de Santa Clara a la de Jesús del Gran Poder, discurre una calleja larga y estrecha que se llama Hombre de Piedra, porque en ella, y empotrada en una hornacina a nivel de la acera, puede verse una estatua de piedra, de borrosos relieves, que lleva ahí empotrada varios siglos. La calle se llamó desde el siglo XIII hasta el XV calle del Buen Rostro, pero en época del rey don Juan II cambió su nombre al aparecer la estatua del hombre de piedra, junto con la leyenda de su milagroso y dramático origen.

Para entender la leyenda es preciso que antes nos traslademos a la plaza del Salvador en la esquina a calle Villegas, donde encontraremos adosada al muro de la iglesia Colegial, una cruz de gran tamaño, la cruz de los Polaineros, y bajo ella una lápida, escrita en caracteres y ortografía antiguos, que dice así:

EL REY DON JUAN. LEY 11

El rey i toda persona que

topare el Santísimo Sacramento

se apee, aunque sea en el lodo

so pena de 600 maravedises

de aquel tiempo, según la loable

costumbre desta ciudad,

o que pierda la cabalgadura

y si fuera moro de catorce años arriba

que hique las rodillas

o que pierda todo lo que llevare vestido…

Por esta lápida, colocada en la iglesia del Salvador, vemos la devoción que existía en Sevilla, de ponerse de rodillas en el suelo cuando pasase el Santísimo Sacramento, aunque hubiera lodo por haber llovido; piadosa costumbre de la que no se libraba ni siquiera el rey ni los más altos caballeros, so pena de perder el caballo y pagar seiscientos maravedises de multa; y el que no tuviera caballo ni bienes, perder la ropa que llevase puesta.

Vista así, la reverencia con que se miraba al Santísimo Sacramento en tiempos pasados, volvamos a la barriada de San Lorenzo, en cuya calle Buen Rostro, había una taberna allá por los años del siglo XV.

El hombre de piedra

Y sucedió que se encontraban en la taberna varios compadres, bebiendo vino, cuando se oyó venir por la dirección de la parroquia de San Lorenzo, el tintineo de una campanilla acompañado de un susurro de voces que rezaban.

Se asomaron los compadres a la puerta de la taberna, y vieron aparecer en el comienzo de la calle, un reducido grupo de personas, con velas y faroles, que iban acompañando al cura párroco, el cual llevaba en las manos y apretada contra su pecho, la cajita del Viático en la que llevaba la hostia para dar la última comunión a un enfermo.

Al ver aproximarse la comitiva, los bebedores de la taberna, aunque eran gentes poco religiosas, más dados al vino y al juego que a la piedad, interrumpieron sus conversaciones, y se aprestaron a arrodillarse un instante mientras pasaba el Sacramento. Pero uno de ellos, llamado Mateo el Rubio, que se tenía por valiente y era el matón del barrio, haciendo alarde de incredulidad para demostrar su temple ante los otros, dijo en voz alta:

- Ea, hatajo de gallinas, que os arrodilláis como mujeres, ahora veréis un hombre terne. No me arrodillaré, sino que me quedaré de pie, para siempre.

Y en efecto, permació allí para siempre, pues un trueno ensordecedor estalló sobre la calle, y sobre el impío cayó un rayo que le convirtió en piedra y le metió de pie hasta las rodillas en el suelo.

Y allí está todavía el cuerpo petrificado del pecador blasfemo, que se atrevió a desafiar a Dios.

Por este ejemplar escarmiento, la calle del Buen Rostro se llama desde entonces del Hombre de Piedra, donde aún puede verse el testimonio de aquel terrible suceso.

Nota.- Menos espectacular y maravillosa pero más real, es la interpretación arqueológica de la estatua hombre de piedra. Al parecer se trata de una estatua romana que presidió las termas que había en ese lugar, y que durante época árabe aún seguía existiendo, lo que dio nombre a unos célebres baños moros, que se llamaron “los baños de la Estatua”, y que ha sobrevivido a las diversas reformas que ha sufrido durante dos mil años el edificio en cuya fachada aún está empotrada.

Extraído del libro Tradiciones y leyendas sevillanas, de José María de Mena. Imagen extraida de la sevillapedia.

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