Mujeres desde el punto de vista de una mujer
Domingo, 30 de Diciembre del 2007, por Arkaninger Feizas- Eres más falsa que una moneda de 7 euros.
- Eso va en mi naturaleza de tía.Luzi, defendiendo la casta femenina.
- Eres más falsa que una moneda de 7 euros.
- Eso va en mi naturaleza de tía.Luzi, defendiendo la casta femenina.
En esta época siempre se escucha lo mismo. Que si la Navidad ha perdido todo su sentido, que si esto ya solo es una excusa para el consumismo fomentada por El Corte Inglés, que si es cuando más hipocresía se ve por la calle… Mariconadas.
El sentido originario de la Navidad era reunir a la gente, amigos y familias en una fecha común, por eso se puso la festividad el 25 de diciembre y no en primavera, cuando se sabe que realmente nació Jesús, y eso se sigue realizando en la mayoría de los casos. Al menos en el mío, que llevaba varios meses sin ver a la familia, desde septiembre que nos juntamos un día. Y claro, como en mi familia encima no estamos locos… escribiendo villancicos a saco metiéndonos con todo el mundo… lo que viene siendo el amor, vamos. Al menos yo, este año, tenía ganas de que llegase la Navidad para reunirme con mi familia.
¿Consumismo fomentado por El Corte Inglés? Consumismo fomentado por la sociedad. El Corte Inglés no es gilipollas y se apunta a todo lo que puede, pero la tradición de regalar cosas existía desde antes de 1934. De hecho, el origen de esta tradición está en San Nicolás (Sankt Nikolaus, de donde viene “Santa Claus”), obispo católico del siglo IV. Las grandes superficies solo se apuntan al carro, como dice Agu.
Y respecto a la hipocresía, quizá sea esta una de las excepciones, uno de los casos en que se le puede sacar algo bueno a la hipocresía. Algunos hablan de que la gente da más limosna en esta época del año que en otras… coño, pues mejor, ¿no? podrían dar la misma que siempre o incluso menos, que los langostinos están muy caros y hay prioridades. Otros hablan de poner buena cara delante de la familia cuando en realidad no se pueden ni ver… conozco muchos casos así, y suele existir un factor común: los abuelos sí que son realmente felices de volver a ver a toda su familia junta.
Podría seguir y no parar, pero me apetece parar y no seguir.
El caso es que la Navidad que se vive hoy en día en los países de mayoría cristiana dista muchísimo de tener algo que ver con el cristianismo. Solamente significa algo para quienes tienen presente su fe todo el año. Este año yo estoy en Barcelona y mi hermana se ha ido a vivir con mi cuñao, por lo que en casa solo están mis padres. Este año no ha habido ni belén ni árbol, pero sin embargo he visto a mis padres encender una vela junto a una imagen del Niño Jesús en Nochebuena. Esa es la Navidad cristiana. Sin florituras, sin alardeos por ver quién tiene el árbol más alto o la casa más iluminada.
En el lado opuesto a la opulencia están los que odian la Navidad, aquellos a los que les da asco esa hipocresía, esa pérdida del espíritu originario y ese consumismo. Dicen que la Navidad solo es una excusa para todo esto. Pero quizá sin esa excusa yo no habría visto a mi familia hasta dentro de otros cuatro meses.
Hoy he terminado de leer uno de los mejores libros que he tenido en mis manos en mucho tiempo, La tregua, de Mario Benedetti.
Como soy una persona medianamente inteligente, no creo en el destino, pero fueron las casualidades las que me llevaron a este libro, que empiezan en Sevilla en abril y terminan en Zaragoza en diciembre. Allí, dando un paseo desde el hostal donde me alojé hasta la plaza del Pilar estaba la iglesia de San Pablo, y resulta que estaban organizando un rastrillo benéfico en el claustro; obviamente, el rastrillo me la sudaba muchísimo, pero era una oportunidad de ver el claustro, ya que la iglesia estaba cerrada. Por casualidad me paré delante de un libro en el que lo primero que vi fue la palabra Benedetti, recordé una cita en la fachada de Casas Viejas, y me compré el libro sin mirar el título.
Después descubrí que es el libro que lanzó a la fama internacional a Benedetti, y no me extraña. La obra nos relata un trozo de la vida de un hombre cualquiera en el Uruguay de finales de los 50, un hombre viudo con tres hijos mayores que recibe a varios empleados a su cargo en un momento concreto, entre los que se encuentra una mujer joven (de la edad de su hija), que le proporciona una tregua en su vida gris, monótoma y sin sentido.
Esa tregua que da nombre al libro, y que queda en boca del propio protagonista en las últimas páginas, convierte un diario cualquiera en una de las mejores novelas que he leido nunca, no me importa repetirme. Trata una relación amorosa de forma tan natural, que yo al menos no califico este libro de género “romántico”. Lo defino como… algo así como “natural”. Muestra la vida de una forma realmente natural, sin artificios de ningún tipo. Ese es Benedetti. No idealiza el amor, para parecer más dulce y ganarse al público romántico, ni lo crucifica, para parecer más rebelde y ganarse a los pesimistas. Simplemente presenta una historia real, que le puede pasar a tu vecino dentro de quince años en Valladolid, pero que le pasó a Martín Santomé entre 1958 y 1959 en Montevideo.
¿Sabes por qué no te puedes reir cuando ves a Agustín en una bici? Porque puede ser la tuya.
Frase original de Itziar, rescatada de mi anterior blog.
Académica Palanca es un trío humorístico que surgió hace ya muchos años y que utilizaban la música como base para sus actuaciones.
Su obra más mítica: Mala persona. Yo crecí con esta canción, mi infancia se desarrolló escuchando estas tres bellas historias de amor, y hacía unos diez años que no la escuchaba… ayer, en Zaragoza, paseando por las calles del tubo me encontré un mini concierto de un tal Malavirgen, que la versionó, haciendo aflorar en mí aquellos preciosos recuerdos de mi más tiernos años de inocencia.
Y en la celda de castigo de una cárcel,
de un presidio de un penal
estoy cumpliendo condena, estoy sufriendo una pena
que es la ausencia de mi libertad.
Yo, tú , él,
un hombre tranquilo que busca lo bueno pa él y lo suyos po po pom
(como debe de ser)
porque la familia es lo más importante que hay en este mundo po po pom
(diga usted que sí caballero)
y me han demostrao amor de verdad.
Mas, al llegar a casa tras un largo día de trapicheo po ro po po
(como debe de ser, joven)
esa mujer cruel no tenía listo todavía el papeo po ro po po
(qué malas son, qué malas son)
y la tuve que de de matar.
Sólo porque la cosí a navajazos y los niños la miraban desangrarse
y como me daban pena fui también y los maté.
(¡mu bien!)
Me llaman mala persona, me llaman mala persona, me llaman mala persona
Y es que no hay, no no hay derecho, no lo hay no lo hay,
no no hay derecho no lo hay, no lo hay
no no hay derecho no lo hay, no lo hay…
ni lo ha habío ni lo habrá.
Pues yo, pues tú, pues él,
otro hombre tranquilo pa quien la amistad es siempre lo primero po ro po po
(pues claro que sí, sí señor)
Porque los amigos son como un tesoro caído del cielo po po po po
(me cayó encima un amigo el otro día)
y no hay na que se pueda comparar.
Mas, un amigo un día mu de madrugada mu tempranero po ro po po
(a quien madruga Dios le apoya)
vino a despertarme a decirme: “soy un campañillero” po ro po po
- ¿Un campaniñero, a las cinco de la mañana?
- ¡A las cinco de la mañana vino el tío!
- ¿A las cinco de la mañana?
- ¿Y qué le hicistes?
y lo tuve que de reventar.
(claro que sí)
Por haberle introducido un total de veinticinco campanillas
una a una por el culo para luego destriparle y sacárselas de nuevo
con el ánimo alevósico de hacérselas tragar.
(¡ahí le duele!)
Me llaman mala persona, me llaman mala persona, me llaman mala persona
Y es que no hay, no no hay derecho, no lo hay no lo hay,
no no hay derecho no lo hay, no lo hay
no no hay derecho no lo hay, no lo hay…
ni lo ha habío ni lo habrá.
Pues yo, pues tú, pues él,
que soy más tranquilo todavía si cabe que mis compañeros po ro po po
(tranquilo desde que era un niño)
que encontré entre rejas lo que me faltaba fuera del talego po ro po po
(eso es una poesía mu bonita)
y es que odio la mi libertad.
Mas, el alcaide un día dijo que por mi buen comportamiento.
(comportamiento comportamiento)
me daría el indulto y sería de nuevo libre como el viento.
(bre como el viento, bre como el viento)
Y lo tuve que de degollar.
Porque de un sólo porrazo que le dí en mitad la boca,
le salté todos los piños y con un cuidado extremo recogí todas
las piezas las pegué con pegamento, que por cierto era muy bueno,
y con su propia dentadura una vez reconstruida le corté la yugular.
(ahí le duele)
Me llaman mala persona, me llaman mala persona, me llaman mala persona
Y es que no hay, no no hay derecho, no lo hay no lo hay,
no no hay derecho no lo hay, no lo hay
no no hay derecho no lo hay, no lo hay…
ni lo ha habío ni lo habrá.
En la historia del campanillero, el diálogo no sale en el video, pero sí en la versión que yo escuchaba de pequeño, y me parece mucho mejor, por eso lo pongo… y porque me da la gana :-D